Vivimos en unos tiempos en que la información viaja miles de kilómetros en un segundo, llegando a nuestros bolsillos, a nuestras televisiones y en definitiva a nuestras vidas, sin darnos tiempo a veces de ser capaces de asimilarla al completo. Unos tiempos donde la ofensa se encuentra más presente que nunca en las redes sociales y que muestra el futuro tan vacío que nos espera sentados en nuestro sillón, con el cinismo de alguien que presume de haber visto el mundo desde Youtube. Es sorprendente como ha cambiado la sociedad en tan poco tiempo y como el aislamiento continuado que nos ofrece nuestro smartphone no nos preocupa lo más mínimo.
Hace un año, tuvimos una cena con los compañer@s de trabajo de mi mujer, celebrando las vacaciones (de 1 semana, gracias reforma laboral..) y nos fuimos a comer a un restaurante al lado del mar, precioso. Las chicas decidieron que nos sentaríamos chicos a un lado de la mesa y chicas al otro, lo que nos brindó una experiencia, que quien lo diría, os contaremos ahora.

Eramos 5 parejas. Las chicas al trabajar juntas tenían miles de temas para hablar, nosotros medio conociéndonos aún, entablamos las típicas conversaciones en busca de puntos en común y de una conversación distendida y placentera. Los perfiles eran los siguientes:
- Mozo de almacén
- Militar
- Webmaster (un servidor)
- Camarero
- Trabajador de un desguace
Soy una persona que no le gusta hablar mucho del trabajo, ni tampoco comentar mi nivel académico porque creo que a las personas les definen más otros factores que estos, así que pasaré de largo por todas las charlas banales que tuvimos.
Entrado los postres, el militar sacó el móvil y empezó a mostrarle al camarero que estaba justo sentado a su lado un video. Mientras se reproducía el video, en la cara de los 2 se estampaba una sonrisa por lo que debía ser divertido y una vez terminado pedimos que nos lo mostrara. El video era uno que por lo visto fue bastante famoso y que era de una decapitación del estado islámico a un reportero Americano. No hace falta decir que no pude ni terminarlo. La angustia se apoderó de mí y casi tengo que ir al baño a devolverle al restaurante su comida.

Una vez calado el «humor» de este personaje, decidí no mirar ninguno de la serie de videos que estuvo poniendo durante varios minutos (que para mi fueron horas):
- Un hombre durmiendo en tierra que le pisa la cabeza un coche
- Un hombre que se corta el dedo con una sierra
- Más videos de decapitaciones
- Videos de tortura de militares Americanos a ciudadanos Afganos
- Lapidaciones
Después de estar unos minutos fingiendo que no pasaba nada decidí levantarme y salir del restaurante a tomar el aire. Por suerte, nos conocemos bien y mi mujer supo que algo no iba bien rapidísimo. Una vez relajado, volvímos a la mesa rezando para que hubiera terminado la sesión de videos.. y menos mal que sí.
Entre uno de los temas que salieron después estaba el nudismo, ya que donde vivimos es una práctica común en bastantes calas y esta «normalizado» en cierta medida. Era interesante ver como aquella persona que se reía de el dolor y el sufrimiento de los demás, se ofendía tanto con el tema del nudismo. Sus argumentos venían a decir lo siguiente:
Los nudistas son exhibicionistas disfrazados de hippies que como no les queda bien el bañador porque son gordos y feos, van a la playa a tocar las narices a la gente normal. Qué necesidad tiene nadie con esas pintas de bañarse desnudo dando asco a todos los que están alrededor?…
Bien, verdad?
No nos molestamos en responder a tal aberración humana, ya que después de un par de horas nos dimos cuenta de lo primitivo que era este ser. Sabíamos que por mucho que explicásemos, no podríamos penetrar aquella coraza de ignorancia y prejuicios, alimentados desde pequeño mediante su educación.

Nuestra conclusión
Después de esa noche, nos hicimos si cabe más naturistas, porque ser tan completamente diferente a él nos alegraba y nos convencía de que algo estábamos haciendo bien. Su relación con la compañera de mi mujer duró pocos meses más y desapareció sin dejar rastro, como la niebla en un día de verano.
No podemos entender como aún hay jóvenes que se alarman tanto al ver a gente en la playa o en la montaña haciendo sus vidas desnudos y después tienen el smartphone lleno de fotos y videos de gente desnuda haciendo actos sexuales deplorables y fuera de ninguna lógica divertida.
Quizá el problema de raíz no es la insensibilización y sean las millonarias acciones de marketing que nos recuerdan todos los años que hay que renovar bañador o que la ropa de la temporada pasada está obsoleta o la segregación sexual que sufrimos desde que nacemos, pero lo que está claro es que hay que empezar a darle al nudismo y al naturismo el sitio que se merece y enseñar los valores de respeto que tanta falta hacen en estos tiempos.
Saludos desnudos!


Me parece muy mal la reacción de semejante persona, por decir algo. La mayoría es así y tenemos que asumirlo.
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